En la balsa del lago Pirihueico, volcan mocho en el fondo

Octubre 2012

 Después de una magra temporada invernal, en cuanto a condiciones niveologicas para la práctica del freeride, pero siempre positivas desde el punto motivacional (cualidad que siempre caracterizo al planelcoteam) en la banda ya venía barajándose la posibilidad de una pequeña excursión al volcán Osorno, para darle un cierre a nuestra temporada invernal, y así darle un mejor final.

La planificación fue corta, como son las planificaciones cuando el objetivo es ir a pasarla bien entre colegas y de paso subir una montaña para pegarse una última resaca de adrenalina. Solo había que esperar una buena ventana de clima, mientras tanto a juntar los petates y a esperar en la gatera.

A si fue como a la primera de cambio, que la meteo nos daba buenas noticias, hicimos el respectivo aprovisionamiento para la tropa. Listo ahora solo faltaba juntar a los soldados.

6:30 am pasa Joaco a buscarme por casa. Como siempre el capitán Paul vestido con los últimos ornamentos “que a la peña tanto le molan” una pinturita, en marcha. Siguiente parada la casa de Torres: 1,2,3 bocinazos, nada de nada.

-Torres, Torres, Torrenteeeee-!!!! Cuarto bocinazo, aparece Pablo con los ojos pegados como si estuviese mirando vidrieras de lencería erótica de a 2 euros la pieza en la rambla de Barcelona. Perfecto un soldado más para la causa.

Rumbeamos al ritmo de Kiko veneno y eso de esta muy bien lo del cariño para la casa de Antonio. Apenas doblamos en la esquina ya lo vemos en la puerta de la casa, listo para la acción.

-Buenos días Anto!!!! Lo saluda al uní sonio el coro.

-Buen día- como toda respuesta.

A Antonio no hay que molestarlo hasta las 11:00 am.

Es como un motor 2 tiempos, le cuesta arrancar por las mañanas, pero una vez que lo hace no lo paras con nada, una maquina bien aceitada

Puerto Fuy

Ultima estación la casa de Maxi, llegamos y el cabezón se sube con los mates ya preparados, siempre en todos los detalles y sin dejar nada librado al azar, pieza fundamental del equipo, compañero y fotógrafo responsable de dejar archivadas nuestras hazañas diurnas y “nocturnas”.

Listo el planelco team esta completo. Destinación y primer obstáculo: la frontera con Chile.

Llegamos a la aduana Argentina, papeles en regla.

-Adelante camaradas, buen viaje- nos augura un gendarme petizo y rechonchón.

Al llegar a la aduana chilena se acabaron las cortesías protocolares.

-Motivo del viaje??? Pregunta el carabinero.

-Subir el volcán Osorno, bajar esquiando, tomarse unos buenos piscos, y si la economía lo permite algún agua termal-

-A que se dedican??? -Somos buscas y sobrevivientes que viven al día, en resumen, los últimos de la fila, los que se sientan atrás del todo en la clase

. -Que llevan en el vehículo??? ¿Algo para declarar???

-Material de esquí y escalada, nada más-

-No les creo- transportan algún estupefaciente???

-Negativo oficial, solo un poco de adrenalina contenida en las venas con ganas de liberarse y galopar.

-Abajo todo el equipaje- nos grita.

Procedemos a descargar la camioneta entera. Se realizan por parte de las autoridades chilenas el respectivo rastrillaje de nuestras pertenencias. No encuentran nada. Estamos más limpios que iglesia en un día domingo antes de misa.

-Esto que es??? Grita otro carabinero.

-Una bota de vino con un malbec medio pelo, pero pegador.

En eso también somos buenos, “empinar el codo” es otra de las habilidades ocultas del planelco team.

-No veo nada fuera de lugar, bienvenidos a chile.

Y así como así partimos en dirección a Puerto Varas.

Legamos al atardecer a la ciudad, el lago Llanquihue está tranquilo, como siempre bien custodiado desde lo alto por el volcán Osorno.

Comimos algo en Puerto Varas, y pusimos rumbo hacia el volcán, la idea es conseguir alguna cabaña o alojamiento lo más cerca del mismo y arrancar temprano a la mañana el ascenso.

Yendo por la ruta con la música a tope y al lobo López se le escapaba su amada, vemos varios carteles de cabañas a nuestro paso.

-Esas esas grita Torres, esas me dan buena vibra men.

-Recibido- responde el capitán Paul y se estaciona.

El dueño de la cabaña nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja.

-Desean los caballeros una cabaña para pernoctar???

-Efectivamente- le respondimos.

Empezó el clásico toma y daca (trapicheo) por el precio de la cabaña. No teníamos la suficiente moneda chilena para pagar el importe total.

-Acepta moneda Argentina???

-Si claro que si, nos responde.

-Cancelamos la diferencia en moneda Argentina constante y sonante.

-Acá tiene 25.000 patacones de última generación.

-Muchas gracias.

-De nada caballero-

Ya relajados por el hecho de tener un lugar donde pasar la noche, descargamos los petates, cenamos algo rápido y lo bajamos con unas cuantas Cristal bien frías, para no perder la costumbre. ¡Al otro día empezaba el Rock!!!!

arrancando en las pistas del centro de esqui

Subiendo con el lago Llanquihue y el volvan Calbuco en el fondo

Joaco, Ivan y Pablo en la parte alta.

El equipo en la cumbre

Llegamos a las 7 de la mañana a la base del volcán, la motivación en aumento, el día era desde el factor climático muy bueno. Mientras poníamos las pieles a los esquíes observamos por dónde íbamos a subir. Ultimamos algunos detalles, opiniones van opiniones vienen los muchachos se entretienen.

Desde abajo la montaña se veía simple y honesta, como si por lo bajo nos dijera “es por acá es por acá wasessss”. En lo personal y creo que también en lo grupal lo que más nos inquietaba era la condición de la nieve, se la veía bastante dura y congelada hacia la cima (no era pow pow) algo normal para la época del año.

Sin más preámbulos y excusas emprendimos la marcha “a darlo todo colegas”.

Anduvimos un buen rato con las pieles, a medida que ascendíamos lo dicho, el suelo se iba poniendo cada vez más duro, además claro está, la pendiente iba aumentando. Me di cuenta de que pronto nos íbamos a tener que sacar los esquíes y poner los crampones para poder seguir avanzando. En ese mismo instante sentí un tufo a mierdecilla, como si algo se hubiera desprendido adentro mío, estaba medio cagado literalmente, esa es la verdad. Si bien ya sabía cómo se camina con crampones ya que lo había hecho varias veces antes. El hecho de no estar tan familiarizado, como lo estoy con los esquíes en los pies, me generaba cierta inseguridad.

Ok no pasa nada pensé, a auto motivarse que es lo que siempre hice en esos momentos que la bocha te quiere jugar en contra, poner el coco de tu lado siempre me funciono. Además, están las tropas de elite (como dice Torres) que te empujan desde lo anímico.

Punto de reunión, rehidratación y puesta a punto con los pibes antes del ataque a la cumbre.

Maxi relajado sacando fotos y documentando el ascenso como de costumbre, a Joaco y el Anto no se les mueve la aguja,

Torres tranca style me pregunta: -cómo venís???

-Medio pelo, pero voy- le respondo

-No pasa nada men ya estamos, a aguantar los trapos que ya llegamos arriba.

-Ok Torrente.

Ponemos los crampones, esquíes en la mochila y continuamos la marcha, ya estamos bastante cerca de la cumbre.

-A subir por las repisitas de hielo- baja línea el capitán Paul.

-Atención con las alitas de ángel, no las pisen- grita Torres.

Llegamos a la cumbre sin mayores sobresaltos, la emoción de poder compartir con tus amigos un momento así no tiene precio, es algo único, sobran las palabras y no hay forma de narrarlo, hay que vivirlo y punto.

Ahora si esquíes en los pies de nuevo y a elegir la mejor opción para bajar. Lo mejor nos espera abajo, la birra que tanto le gusta a la peña.

El descenso fue tranquilo, dadas las condiciones de nieve que había, no daba para hacer nada muy arriesgado. Me di cuenta de esto rápido, cuando Salí de la cumbre a fondo y confiado y al quinto giro Salí patinando como chorizo en fuente de loza para abajo. Por suerte pude poner los esquíes pendientes abajo y frenar de toque con los cantos.

Cuando me acerqué a los pibes que ya habían tirado, le vi la cara a Torres, serio como perro en bote y me dice:

-Men acá no te podes caer, mira el patio para abajo, te prendes fuego.

-Ok. Recibido sargento.

A si fue como fuimos bajando tranquilos hasta encontrar nieve un poco más blanda que nos permitiese llegar hasta el “verdadero objetivo del viaje”: la atmosfera del bar con los amigos.

FIN

TEXTO: Iván Davidoff

Pablo empezando a esquiar con el lago "todos los santos" y el Tronador de fondo.

Parte de nieve dura en la bajada.

Parada para morfar unas empanadas despues de la esquiada y ya camino a casa